martes, 3 de agosto de 2021

Consulta psicológica: Una mente privilegiada

 

Mente privilegiada

 Consulta: Soy un muchacho que tiene una mente  privilegiada. Sin embargo, mi padre y mi hermano me han dicho que una persona inteligente es inteligente en todos los ámbitos y que yo soy muy bueno, pero solo en las clases. Después de largo tiempo bajo las mismas críticas empecé a creerme lo que me decían. Aunque sé que tengo gran potencial, no me esfuerzo lo más mínimo por desarrollarlo. ¿Cómo puedo encontrar motivación para demostrarles a las personas que me creen inferior que soy inteligente?


Responde: Lourdes Henríquez




Las inteligencias múltiples son las características que nos definen; antes de que Howard Gardner propusiera su teoría, solo se consideraba inteligente el comportamiento que se desarrolla en la escuela (lógica/matemática, lingüística); ser bailarín, pelotero, músico, tener buenas relaciones o manejar la ira u otras emociones negativas que nos atrapan, no era considerado como tal; sin embargo, son estas inteligencias las que nos preparan para la vida.


Lealtades invisibles
Tu padre y hermano tienen altas expectativas con tu persona, de suerte que te ocurre en tu sistema emocional-familiar algo parecido a lo que le pasa a las personas hermosas, consiguen fácil trabajo y se le abren más puertas que a otros, pero luego se les exige más que al común de los mortales. Las lealtades invisibles negativas al sistema familiar te están afectando, y las mismas no te dejan avanzar, y si bien es cierto que podemos desarrollar las distintas inteligencias por el fenómeno de la neuroplasticidad cerebral, usualmente dominamos unas inteligencias más que otras.




Vivir en un ambiente de críticas permanente te ha llevado a la “desesperanza aprendida” que describes, internalizando como propias las mismas, paralizando así tu comportamiento. Lo primero es hacer conciencia de todo este proceso. Quizás logres, con ayuda terapéutica, cambiar tu actitud presente ante la vida, reconociendo que las creencias propias son la guía apropiada para controlar los actos personales. Puedes seguir leyendo acerca de cómo hacerlo en el libro de Walter Mischel, El test de la golosina.










Consulta psicológica: Autocontrol

 

Control emocional

Consulta: Frecuentemente siento que debo controlar mis emociones. Sin importar la sensación de enojo, ira, felicidad, entusiasmo o deseo, lo hago de forma exagerada. ¿Qué efecto causa en mi persona esta actitud? ¿Es algo positivo, para mi desarrollo social y profesional? ¿Cómo puedo equilibrar el autocontrol en mi persona?

Responde: Lourdes Henríquez

Inteligencia emocional


El autocontrol excesivo puede ser tan devastador como ningún control.  Se asocia el control emocional como uno de los factores más importante del éxito futuro y de la gestión de las emociones, y es característica principalísima de la inteligencia emocional. Postergar la gratificación es solo propio del ser humano. Pudiendo dejar para más tarde la gratificación de los sentidos y el dejarse ir. Por eso, podemos durar todo un año de trabajo, para pasar una o dos semanas de vacaciones, cada verano.

El test de la golosina

Según Walter Mischel, en su libro “El test de la golosina”, nos confirma que el autocontrol se aprende o desaprende, según sea el caso, pero que vivir en un eterno autocontrol es estar en constante atención y tensión, lo cual tiene su precio en la salud y bienestar. Es altamente costoso porque supone una inversión y gasto de energía enorme. 



Aunque paradójico, gran parte de nuestra vida, necesitamos aprender a dejarnos ir y disfrutar el momento presente, y también el autocontrol. Solo las personas inteligentes pueden ser prospectivas, intentar saber cuál es el beneficio a largo plazo de por ejemplo, estudiar en el presente (controlando los impulsos de satisfacer necesidades apremiantes) para en el futuro profesional, ser todavía más competente en forma predecible.



El arte del vivir


Hiciste tres preguntas en tu consulta y es la última que sin advertirlo te da la clave de lo que hay que hacer. Es en la justa medida, en el equilibrio, donde está la clave del buen vivir. Y como todo arte, solo puede ser creado por ti mismo. Es muy malo dejarse llevar por las emociones, pero es peor aún, el no tenerlas.