jueves, 17 de junio de 2010

Autoestima y vida de pareja



Cuestionaba en días pasados a los miembros de un curso universitario sobre quien en su vida de relación aumenta o disminuye su autoestima y las respuestas coinciden con los resultados de los estudios sobre el tema. Se referían a una amiga especial; a un miembro de la familia y a la pareja en la misma frecuencia de importancia a la hora de aumentar su autoestima y lo hacían: escuchándome, diciéndome que soy importante; resaltando mis valores; dándome apoyo; aceptándome como soy; resaltando lo positivo. Mientras que la familia sale en el análisis como la que con mayor frecuencia baja la autoestima y los resultados de cómo lo hacen se refieren a: diciéndome gordita o flaca; que soy inferior o tonta; que no hago nada bien; con palabras ofensivas; y enfocando lo negativo con quejas.

La cualidad que probablemente sea la base más importante para construir una relación significativa con otra persona es el amor propio o lo que llamamos autoestima.

Erik Erikson psicoanalista norteamericano de origen alemán; plantea que los sentimientos positivos que se canalizan hacia uno mismo son requisitos previo para construir una relación satisfactoria. A medida que la persona se siente segura de su propio valor e identidad; es capaz de establecer la intimidad con el otro, tanto en la amistad, como en una relación de pareja funcional para ambas partes basada en el amor.

La autoestima es la evaluación que la persona se hace de su propio valor. La terapeuta de familia Virginia Satir al referirse a la autoestima la define como “un silencioso respeto por uno mismo” y como “la forma de tratarnos con dignidad, amor y realidad”.

La autoestima de una persona sufrirá si no se siente valorada por las personas importantes de su vida. Supongamos que en tu sistema familiar has aprendido que tener una pareja estable es una medida de triunfar en la vida; pero por más que lo intentas no logras sostener una relación duradera; eso hará que bajes tu autoestima.

Lo que tu valoras o rechazas de ti misma depende en gran medida; de lo que tu has internalizado; por lo que se espera de ti en el medio familiar y social en el que te hayas educado.

Recuerdo de una cliente que ya se consideraba demasiado madura para establecer una relación amorosa; y cada intento se convertía en un acto fallido o en una derrota para si misma. Descubrimos al trabajar su persona que ella no aceptaba a los demás como eran y solo veía sus defectos; una tendencia aprendida en su propia familia de ser perfeccionista, negativa y exigente. Lo que hacía con los demás; era una extensión de lo que se prodigaba a sí misma.

Cuando una persona se quiere; no va a lastimar; humillar o destruir a los demás; pero está claro que tampoco lo hará consigo misma. Si te amas puedes incluso iniciar un camino de destrucción de tu propia persona como por ejemplo; consumir alcohol en exceso; fumar como un vicio o deprimirte por la forma en que te va en la vida; sin embargo, podrás darte cuenta de lo que estás haciendo y será más fácil aceptar que te estás perjudicando con esa línea de acción y puedes encontrar fuerzas para cambiar de rumbo.

BASES DE LA AUTOESTIMA

Reflexionando sobre la ola de violencia que nos arropa; y la incomprensión en las relaciones de pareja como lo demuestra el alto índice de divorcios y separaciones; pudiéramos levantar el autoestima desde la familia; desde la escuela; desde los medios de comunicación y en el discursos de los ministros y religiosos; como un plan de trabajo de todos los actores sociales; que eleve la autoestima de los demás.

Esto se hace de múltiples formas; pero enfoquémonos en la pareja:

Ø Reconociendo o validando a tu compañero; cuando realiza un aporte; u obtiene un logro;

Ø Si le demuestra con tu accionar; lo importante que es él para ti y le dices cuáles son sus contribuciones cuando enriquece tu propio yo;

Ø Al identificar, reconocer, y celebrar los valores que son parte de su propia construcción personal, y que en definitiva es lo que hace que tú lo ames; y

Ø Si no intentas controlar su vida en una lucha por el poder; sino que permites que el poder de dirigir su vida y tomar decisiones; emane de su propia autoridad interior. Recuerdas que tanto la agresión como la lucha por el poder son las dos causas principales por la que una relación de pareja se rompe.

LA ELECCIÓN DE PAREJA

Pienso que nuestra elección final de pareja y de amistades en la vida, tiene que ver con hacer amigos y elegir una pareja que piensen bien de uno. Es como si tuviéramos un acuerdo de admiración recíproca que mantiene y aumenta la autoestima. Y al relacionarnos; la clave es el tacto; concentrarnos siempre en las acciones positivas de los demás para reconocerlo y celebrarlo. Puesto que nadie quiere tener una mala opinión de sí mismo; los aspectos negativos es necesario comunicarlo; siempre y cuando la otra persona te lo pregunte y estén solos en intimidad al conversarlo y sobre todo cuando no se esté reactivo; puesto que solo así podrás ser tú misma.

Las personas necesitan comprender que se seleccionaron mutuamente como compañeros, no en forma accidental, sino que hubo algo que vieron en el otro que parecía satisfacer sus mejores expectativas y sus necesidades. Aunque si bien es cierto que; en la actualidad no son los casamenteros; ni los padres los que seleccionan nuestra pareja; definitivamente la relación entre iguales de los padres será el primer ejemplo con el que aprendemos a relacionarnos. Es necesario darte cuenta por lo tanto; si al elegir pareja repites exactamente lo mismo que hicieron tus padres o si por el contrario haces exactamente lo contrario. Al hacer conscientes patrones de relación aprendidos puedes cambiarlos o mantenerlos igual, según como evalúes desde tu ser interior que eso es lo que quieres hacer con tu propia vida de pareja.

BAJA AUTOESTIMA

Las personas que sienten que valen poco; esperan el maltrato y el desprecio de los demás; entonces, si se espera lo peor se baja la guardia y se permite que lo peor suceda. Que es lo que hacemos cuando nos regalamos a los demás

En ocasiones al rechazarte a ti misma lo que haces es dejarte afectar por opiniones y criterios culturales rígidos de lo que debería ser un hombre o una mujer. Por ejemplo; rechazamos los hombres tiernos, suaves y tolerantes y a las mujeres fuertes o emprendedoras. De hecho; trabajando con adolescentes multiplicadores de la educación sexual el tema de la identidad; las adolescentes en una proporción preocupante, afirmaban que preferían ser hombre a ser mujer y las razones tienen que ver con que hemos construido un mundo donde ser hombre significa; tener más méritos, beneficios y oportunidades que las mujeres; por el simple hecho de ser hombre y no por los méritos logrados.

Nuestra relación de pareja puede caracterizarse por ceder demasiado haciendo concesiones con nuestros deseos, creencias o prioridades debido a las presiones del otro. O bien, gastar mucha energía intentando cambiar a la pareja; para convertirla en el hombre o la mujer de nuestros sueños y por más que nos esforcemos; eso es imposible lograrlo, puesto que nadie puede cambiar a nadie; lo más que podemos hacer es cambiar nosotros mismos y con nuestro ejemplo enseñar la línea de acción que quisiéramos que el otro haga. Mi pareja ha aprendido a hacerme regalos; después de 10 años de observar en nuestra vida en común que yo le regalo a él. Vengo de un sistema familiar que me enseñó a dar; pero no a recibir; esto último he tenido que aprenderlo por mi misma. Sin embargo; ambas cosas son necesarias para hacernos justicia a nosotros y a los demás.

El creer en la vida de pareja que si tú me amas me tiene que adivinar; no solo es devastador para la relación sino injusto; puesto que siempre estamos cambiando; y es necesario en la intimidad de la relación mantener un conocimiento permanente del otro.

Muchas personas se unen en pareja no para construir una relación significativa; que le llene de significado y le haga ser una mejor persona; sino para recibir cosas o beneficios; convirtiendo la relación en un contrato comercial o en un acuerdo que conviene; para que en definitiva la familia y la sociedad en la se vive le apruebe y reconozca. El matrimonio se ha convertido en una institución que nos brinda una falsa sensación de seguridad y creemos que es la garantía de que nunca estaremos solos; convirtiéndose en una especie de soborno social que es lo que mantiene en muchos casos el compromiso del uno para con el otro. Ten cuidado con estas actitudes porque de esta manera, puedes evitar la difícil tarea de asumir la responsabilidad de tomar el rumbo de tu propia vida.

¿QUÉ HACER?

Personalmente creo; algo que el psicólogo norteamericano Carl Rogers nos enseñó; en vez de asegurar el futuro con un compromiso a destiempo; necesitamos concentrarnos en construir una relación de calidad.

La Satir afirma en muchos de sus escritos; algo que cito con mucha frecuencia. “Los seres humanos se acercan en base a sus semejanzas y crecen como personas en base a sus diferencias”. Ahora bien; lo que resulta es que, cuando nos relacionamos con enamorados y amigos; creemos que tenemos que ser iguales en todo y que las diferencias crean dificultades.

Reconocer tus errores ante tu compañero; comunicarle lo que te desagrada de su comportamiento y admitir en forma abierta y franca cuando estás en desacuerdo; te ayudará a convivir de manera que puedas asegurar tu propia estima personal.

Si las expectativas de tu relación de pareja son realistas; si el contrato en el que se basa tu relación es claro y justo; si eres tolerante a las diferencias de personalidad entre tu pareja y tu persona; si puedes verlo como realmente es y no como quisiera que fuera al idealizarlo; si estás atenta a los méritos para reconocerlos; y si aceptas las críticas de tu compañero sin alterarte.

Las crisis y los cambios en la relación se pueden anticipar dándoles dirección a tu propia vida; si los percibes como retos que permiten el crecimiento personal y de la pareja.

Convirtiendo así la misma relación en un proceso que eleva la estima personal.

Por: Lourdes Henríquez Díaz MA.

Psicóloga Educativa/ Terapeuta Familiar

Consultorio: Juan Sánchez Ramírez nro. 31 Suite 203

Edificio: Los Girasoles. Gazcue

Mail: cedinfa@gmail.com

Teléfono: (809)221-6959


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